La impostergable hora del quehacer
la fresca madrugada,el ajetreado ritmo
y la suave caricia de mamá;
para mantenernos despiertos.
Su habitual transitar en puntillas
para no alterar el silencio
ese aroma a violetas
delata su grata presencia;
despeja le mesa y arregla las tazas.
Ella y su infatigable empeño
ese quehacer por amor a otros
cuando nadie la ve y nadie sospecha;
ella siempre sonríe
aunque en el alma,tenga una pena.
¡Esta lucha diaria!
Al compás de la nueva hora
el tiempo programado lo tiene
nadie vendrá a sentarse a su lado
cuando el reloj, marque la hora de almuerzo.
Así es todo en ella;
El insomnio dejo dos grandes ojeras
una amarga palabra fue rictus en sus labios
y el sopor ante el olvido,
en su rostro ha dejado, una disimulada grieta.
¡Mamá a tiempo completo!
Hasta que llegue la noche y todos cansados
la dejen con los ojos esperanzados
sin voz y mucho cansancio
hasta el nuevo día, en el calendario.
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