» Poema xxxiv


A veces la lluvia,
te dejaba tarde,
corrías a buscarme
y juntos de las manos
jugábamos a inaugurar los charcos,
unos con tu nombre,otros con el mío,
y la tarde duraba,
lo que dura un beso
o se marchita un suspiro.
Si era más liviana mi alma
que el ala de la ultima cigarra
del verano de tu pelo.
Presta la noche,
no dudaba en darnos
el refugio de las sombras,
eterna proteción de los enamorados,
si regresabamos tratando adivinar,
cual era tuyo o mío.
los ojos acuosos de los charcos
no entendían, como amar,
amar así,
aún en este tiempo se podía.

A lo lejos,º

A los lejos otro trueno,
otra lluvia,otro beso, amor,
para morir en un suspiro.
Si eres en este día
la brasa que aún quema mi pobre alma,
más liviana que el ala,
de la ultima cigarra
del verano de tu pelo,
y esto acontecía,amor
cuando a veces la lluvia,
te dejaba tarde.

avelino

14:42hs

Categoria: Recuerdos
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